La caries de biberón (también llamada caries de la infancia temprana) es una de las afecciones dentales más comunes en niños menores de tres años, y también una de las más prevenibles. Afecta principalmente a los dientes frontales superiores y puede avanzar rápidamente si no se atiende a tiempo.
¿Por qué se produce?
Ocurre cuando los dientes del bebé están expuestos durante largos periodos a líquidos azucarados: leche, fórmula, jugos o bebidas endulzadas, especialmente cuando el niño se duerme con el biberón en la boca. El azúcar alimenta a las bacterias que producen ácidos, y estos ácidos desgastan el esmalte dental, todavía muy delgado en los dientes de leche.
Señales de alerta
- Manchas blancas o amarillentas cerca de la encía en los dientes frontales.
- Sensibilidad al frío o al comer.
- Manchas oscuras que avanzan hacia el color marrón o negro.
Cómo prevenirla
- Evita el biberón nocturno con leche o jugo: si el bebé necesita dormir con biberón, que contenga solo agua.
- Limpia las encías desde el nacimiento: con una gasa húmeda después de cada toma, incluso antes de que salgan los primeros dientes.
- Comienza el cepillado en cuanto aparezca el primer diente: con un cepillo suave y una cantidad de pasta dental del tamaño de un grano de arroz.
- No compartas cubiertos ni chupetes: las bacterias que causan caries pueden transmitirse de un adulto al bebé por la saliva.
- Programa la primera visita al odontopediatra antes del primer año para recibir orientación personalizada.
¿Y si ya aparecieron manchas?
Ante cualquier cambio de color o textura en los dientes de tu hijo, es importante consultar cuanto antes. Detectada a tiempo, la caries de biberón puede tratarse de forma sencilla; si se deja avanzar, puede comprometer el diente y afectar la salida de los dientes permanentes.
La prevención empieza en casa, pero el acompañamiento de un odontopediatra marca la diferencia para que tu hijo crezca con una sonrisa sana.

